Cruda, natural, pura, artesana: la etiqueta de la miel está llena de palabras sin definición legal. La diferencia que sí existe es si se ha calentado o no.
Un tarro que se pone sólido y granulado asusta la primera vez. Es justo lo contrario de lo que la gente teme: la miel que nunca cristaliza es la sospechosa.