Del árbol a la mesa
Por qué esta tienda no tiene de todo todo el año, por qué la fruta no viene toda igual y por qué eso es exactamente lo que buscamos.
Lo que le pasa a una naranja antes de llegar a una tienda
La fruta que se comercializa actualmente se recolecta de forma prematura para garantizar su resistencia durante el transporte y el almacenamiento. Posteriormente, el producto se almacena durante mucho tiempo en cámaras frigoríficas, seguido de procesos de lavado y encerado que conservan su humedad a costa de su autenticidad.
Esta cadena de intermediarios —almacenes, distribuidores y minoristas— solo busca que la fruta dure más tiempo, sin importarles que pierda todo el sabor. El coste de esta ineficiencia acaba reduciendo el margen del agricultor y encareciendo el precio al consumidor final.
Aquí el orden es al revés
Primero está tu pedido; después se corta la fruta. Eso cambia todo lo demás.

1 · Haces el pedido
Eliges de lo que hay esa semana, que es lo que está en su punto. Si quieres varias cosas en la misma caja, se dice y ya está.

2 · Se corta ese día
Tu caja no sale de una cámara: se recolecta en el campo el día que se prepara el pedido, y se cierra sin lavar ni encerar.

3 · Sale hacia tu casa
Directa desde Albalat de la Ribera, sin almacenes ni centros de distribución. En 24 o 48 horas laborables está contigo.
Y lo que decidimos no hacer
Casi todo lo que hace distinta a esta fruta son cosas que no se le hacen.

No usamos cámara
Nada de fruta guardada esperando comprador. Si no hay pedidos, la fruta se queda en el árbol, que es donde mejor está.

No enceramos
Después de cortarla no se le pone nada. Por eso la piel se puede rallar y por eso a veces llega con una hoja.

No hay intermediarios
De quien la cultiva a quien se la come. Lo que pagas se queda en el campo, no repartido por la cadena.

No tenemos de todo
En agosto no hay naranjas. Preferimos decirlo a vender una de cámara o comprada a otro para rellenar el catálogo.
Qué significa aquí «de temporada»
Más que una estrategia de marketing, es el pulso honesto de la tierra. Nuestro catálogo no lo dicta una tendencia, sino el calendario agrícola.
Las mandarinas abren la campaña en septiembre y llegan hasta mayo, y las naranjas van de noviembre a julio: un ciclo vivo en el que se suceden distintas variedades, empezando por la Navelina y terminando con la Valencia Late, ideal para zumo. El caqui nos acompaña de octubre a diciembre. Y las verduras de la huerta se turnan todo el año: berenjena, pimientos y picantes en verano y otoño; col china, alcachofa y calabazas de otoño a primavera.
Por eso nuestra oferta se transforma de manera orgánica, mostrando solo aquello que se está recolectando a mano en este preciso momento. Si echas de menos algún fruto, escríbenos: será un placer decirte su próxima fecha de recolección.
Lo que hay esta semana
Si has llegado hasta aquí, lo demás se ve mejor en el catálogo. Y si quieres saber quién hay detrás, está en Quiénes somos.