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Es una de esas dudas domésticas que cada casa resuelve de una manera:
¿las naranjas van a la nevera o no? Hay quien las mete siempre, quien no las
metería jamás, y las dos posturas tienen algo de razón.
La respuesta corta es que depende de cuánto vayas a tardar en comértelas. Y la
larga tiene que ver con lo que el frío le hace a un cítrico, que no es exactamente lo que la gente
imagina.
La respuesta rápida
| Si vas a tardar | Dónde |
|---|---|
| Menos de dos semanas | Fuera. Sitio fresco y aireado |
| Entre dos y cuatro semanas | Fuera si tienes un sitio fresco; si no, nevera |
| Más de un mes | Nevera, cajón de la verdura |
| Ya están cortadas o exprimidas | Nevera siempre |
Con una caja de quince kilos, lo habitual es una solución mixta: la mayoría fuera, y el último
tercio a la nevera cuando la cosa se alargue.
Qué le hace el frío a una naranja
Dos cosas, una buena y otra no tanto.
Lo bueno: frena todo
Una naranja sigue respirando y transpirando después de cortarla. El frío ralentiza ese
metabolismo, así que pierde agua más despacio, tarda mucho más en arrugarse y el moho lo tiene
más difícil. De ahí que en el cajón de la verdura aguanten cuatro o seis semanas
donde en la cocina aguantarían una.
Lo malo: apaga el aroma
Los aceites esenciales de la piel —lo que hueles al pelar— se volatilizan menos en frío, y los
compuestos del sabor quedan como dormidos. Una naranja recién sacada de la nevera sabe
a bastante menos que la misma naranja a temperatura de casa.
Tiene arreglo, y es el consejo más útil de todo el artículo: sácalas media hora
antes. Recuperan casi todo.
La prueba, si alguien la quiere hacer en casa, es sencilla: parte una naranja recién sacada del
frigorífico y otra que lleve una hora fuera, las dos de la misma caja. La diferencia en olor se
nota antes de probarlas, y en sabor es tan clara que mucha gente jura que son de días
distintos.
El límite: por debajo de 3 grados sufren
Hay un detalle técnico que explica muchas decepciones. Los cítricos son fruta de clima cálido y
por debajo de unos 3 o 4 grados desarrollan lo que se llama
daño por frío: la piel se pica, aparecen manchas hundidas de color marrón y la
pulpa pierde textura.
No es que se pudran, es que se estropean de otra manera. Y en una nevera doméstica esto pasa
más de lo que parece, porque la parte alta del fondo y las zonas cercanas al evaporador están
bastante más frías que el cajón de abajo.
Por eso el sitio es el cajón de la verdura y no cualquier balda. Ahí la
temperatura ronda los 6 u 8 grados y la humedad es más alta, que es justo lo que le va bien a un
cítrico.
El sitio que casi todo el mundo tiene y no usa
Antes de recurrir a la nevera merece la pena mirar la casa con otros ojos. Lo que una naranja
quiere es entre 8 y 15 grados, sin sol y con aire, y en invierno eso está en
casi todas las viviendas:
- Una galería o un tendedero cubierto.
- Un trastero o un cuarto sin calefacción.
- El garaje, si no huele a nada raro.
- Una despensa en pared exterior.
- El suelo de un armario del pasillo, que suele ser lo más fresco de un piso.
Cualquiera de esos sitios da tres o cuatro semanas sin perder aroma, que es lo
que la nevera no puede ofrecer. En verano la cosa cambia y hay menos alternativas, aunque en verano
tampoco hay naranjas de temporada:
el árbol está en otra cosa.
Los cuatro errores de la nevera
Meterlas en bolsa cerrada
El error más común. La bolsa atrapa la humedad que desprende la fruta y en frío eso se condensa:
gotas primero, moho después. En el cajón, sueltas, o en una bolsa de tela.
Ponerlas al lado de manzanas o plátanos
Las dos desprenden etileno, la hormona que dispara la maduración, y eso acelera
el envejecimiento de todo lo que tienen cerca. En una nevera pequeña se nota en pocos días.
Guardar las que ya están tocadas
El frío no cura nada. Una pieza con un punto de moho seguirá adelante y contagiará a sus
vecinas, más despacio pero igual. Se retira antes de guardar.
Comerlas recién sacadas
Es el más caro de todos, porque tiras a la basura la mitad del sabor que has pagado. Media hora
sobre la encimera, y ya.
Fruta cortada, zumo y congelador
Media naranja empezada
A la nevera sí o sí, y tapada con film pegado a la carne o boca abajo en un plato. Aguanta dos
días, aunque el aroma se va antes.
Zumo recién exprimido
En nevera, tapado y en recipiente de cristal —el metal le da sabor—, aguanta bien un día. Si es
de variedad navel, ten en cuenta que empezará a amargar en menos de una hora por la
limonina: está explicado en
cuál es la mejor naranja para zumo.
Congelador
Para lo que no vaya a llegar. El zumo aguanta seis meses en tarros o cubiteras; los gajos
pelados, congelados sueltos en bandeja y luego en bolsa, salen perfectos para batidos. La naranja
entera no se congela bien: al descongelar queda como una esponja.
Y si vives en un piso pequeño
Todo lo anterior da por hecho que hay una despensa o una galería, y en muchas casas no la hay.
Estas son las salidas que mejor funcionan cuando el espacio es el problema.
Reparte la caja en dos
Lo más eficaz. Cinco kilos fuera, en una bandeja o un cesto para ir comiendo, y el resto al cajón
de la verdura. Vas reponiendo del frío al frutero cada pocos días y siempre comes fruta a
temperatura de casa sin renunciar a la duración.
Busca el suelo, no las alturas
En un piso, el aire caliente sube. El suelo de un armario del pasillo, la parte baja de un
mueble o el fondo de un altillo en pared exterior pueden estar tres o cuatro grados por debajo de
la encimera de la cocina, y eso son días de vida.
La terraza, con matices
En invierno una terraza cubierta es un sitio estupendo, siempre que no dé el sol de mediodía y
no vaya a helar. Por debajo de cero la naranja se congela por dentro y al descongelarse queda
harinosa.
Adelántate y congela
Si desde el primer día ves que no vas a llegar, no esperes a que la fruta empiece a ceder:
exprime tres o cuatro kilos y congela el zumo en tarros. Ocupa una cuarta parte del espacio y
aguanta seis meses.
Y con la mandarina y el caqui, ¿igual?
No del todo, y conviene saberlo si has pedido una caja mixta.
La mandarina es más delicada porque su piel es más fina: aguanta menos fuera y
se aplasta si se amontona. Fuera de la nevera, en una sola capa, una semana; después, al cajón de
la verdura. Los tipos y sus meses están en
clementina, mandarina y satsuma.
El caqui firme funciona al revés que todo lo demás: la nevera es precisamente
lo que lo mantiene duro dos semanas, y fuera se ablanda en cinco o seis días. Ahí tú decides cómo
lo quieres, y está en cómo guardar el caqui.
El método completo para las naranjas, con los tiempos de cada sitio de la casa, está en
cómo conservar las naranjas. Y lo que llega en
cada caja se recolecta después de que entre el
pedido, así que la cuenta atrás empieza en tu casa y no en un almacén.
¿Las naranjas se pueden meter en la nevera?
Sí, y aguantan entre cuatro y seis semanas en el cajón de la verdura. A
cambio pierden aroma, así que conviene sacarlas media hora antes de comerlas. Si te las vas a comer
en dos semanas, mejor fuera.
¿Por qué mis naranjas de la nevera tienen manchas marrones?
Es daño por frío: por debajo de 3 o 4 grados la piel se pica y aparecen
manchas hundidas. Suele pasar cuando se guardan en una balda alta o pegadas al fondo, no en el
cajón de la verdura.
¿Cuál es el mejor sitio para guardar naranjas?
Un sitio entre 8 y 15 grados, sin sol y con aire: una galería, un trastero,
un garaje o una despensa en pared exterior. Ahí aguantan tres o cuatro semanas sin perder
aroma.
¿Se puede congelar una naranja entera?
No merece la pena: al descongelar queda con textura de esponja. Lo que sí
funciona es congelar el zumo, los gajos pelados o la ralladura de la piel.
¿Cuánto dura el zumo de naranja en la nevera?
Un día, tapado y en recipiente de cristal. Si la variedad es navel
—Navelina o Lane Late— empezará a amargar en menos de una hora, aunque siga siendo perfectamente
bueno.





